La Catedral Culto Arte e Historia Archivo y Biblioteca V Centenario
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El conjunto catedralicio de Salamanca ofrece al visitante el singular tesoro de nueve siglos de historia y arte religioso, que puede ser contemplado en línea de perfecta continuidad. La Catedral es hoy una parte fundamental de una ciudad como Salamanca, Patrimonio de la Humanidad.

Si la génesis del cabildo y su iglesia quedan en una nebulosa por la falta de datos claros, aún más desconocido es para nosotros la existencia de un antiguo templo mozárabe. Sí en cambio podemos aportar alguna información en lo que respecta a los comienzos de la reorganización diocesana en 1102 merced a los apoyos dados por el conde Raimundo de Borgoña y doña Urraca al obispo Jerónimo. No se puede constatar documentalmente la existencia de la institución capitular hasta 1133.

Antes de entrar en los aspectos artísticos, habría que dar el apunte importante de que en 1124 la Iglesia salmantina, que había sido sufragánea de la metropolitana de Mérida pasa ahora a depender de Santiago de Compostela.
 
Nave Central (Catedral Vieja)

LA CATEDRAL VIEJA, dedicada a Santa María de la Sede, fue construida a lo largo de los siglos XII y XIII. Se nos presenta como un templo con planta de cruz latina y tres naves de factura románica en un conjunto, y se remata con bóvedas de transición al gótico. Entre los maestros que dirigieron la obra, el Archivo Catedral menciona los siguientes: Florín de Pituenga, Casandro Romano, Alvar García, Pedro de la Obra, Juan el Pedrero, Sancho Pedro, Juan Franco o Petrus Petri.

La Portada Principal, aunque ha perdido parte de su originario valor artístico, conserva dos estatuas, representando la escena de la Anunciación, una a cada lado.

La nave central mide 52 metros de larga, 9, 20 m. de ancha y 16, 70 m. de alta; y las naves laterales 50 x 5,50 x11,20 metros respectivamente. A ellas corresponden, en lógica proporción, los tres ábsides de la Capilla Mayor y capillas laterales.

La nave lateral izquierda
se halla recortada en su anchura por la construcción del muro superpuesto de la Catedral Nueva.

La bóveda central muestra un estilo de transición al gótico, al estar cubierta con arcos ojivales y fuerte crucería, aunque dentro de un ámbito románico. El año 1180 parece ser la fecha en que quedó ya cerrada. Los capiteles y repisas se hallan decoradas con figuras de santos, personajes bíblicos, animales, decoración vegetal y carátulas.

En el muro de la nave del Evangelio se halla el altar de Santa María la Blanca, cuya imagen, del siglo XIV, fue traída a la Catedral Vieja al ser destruida la Iglesia de esta advocación en la riada de San Policarpo en 1626. Aquí está fijado el sepulcro de Diego de Vera y Paz. Las pinturas laterales representan a San Antonio de Padua y a Santa Rosa de Lima. Y sobre este altar se hallan pintados y descritos los dieciocho milagros atribuidos al Cristo de las Batallas.

En el muro de la nave de la Epístola, mirando hacia el altar mayor puede contemplarse una gran imagen de Cristo Crucificado, notable por la forma del cuerpo de Cristo en la cruz, de autor desconocido. Y avanzando por la nave se halla el altar de San Cristóbal con pinturas de Santa Teresa y Santo Domingo.



Gallo de la Torre (Catedral Vieja)
El cimborrio o Torre del Gallo pertenece al grupo de cúpulas del Duero, con influencias de Poitou. Se apoya en un tambor con dieciséis columnas, aligerado por treinta y dos ventanas, al tiempo que dieciséis nervios enlazan en un rosetón. Externamente presenta gallones separados mediante cresterías de excelente factura, cubierta toda de escamas.

En la Capilla Mayor se contempla el maravilloso retablo de la Historia de la Salvación, incomparable en toda Europa. Se trata de un retablo formado por cincuenta y tres tablas, distribuidas en once calles y cinco cuerpos o alturas, ordenadas las escenas de abajo a arriba y de izquierda a derecha; en lo alto del ábside corona la gran escena del Juicio Final. Los autores de la obra fueron Delli, Dello, desarrollando su trabajo en la primera mitad del siglo XV. La imagen de la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca, preside el retablo. Con un núcleo de madera, es recubierta por bronce sobredorado, y presenta incrustaciones de esmaltes y piedras preciosas Hecha probablemente en talleres salmantinos, muestra una inconfundible influencia de la escuela de Limoges. Dentro de este espacio sagrado existen seis sepulcros de personalidades ilustres casi todos en arcosolio. A los lados del retablo: a la izquierda, el de doña Mafalda, hija del rey Alfonso VIII; y a la derecha, el de Juan Fernández, nieto de Alfonso IX de León. En el muro izquierdo, dos episcopales superpuestos, el de Sancho de Castilla y el de Gonzalo Vivero; y los de Diego Arias Maldonado (arcediano de Toro) y Arias Díez.
En el muro derecho se halla el sepulcro del arcediano Fernando Alonso, hijo de Alfonso IX, y hermano del rey Fernando III, el Santo.

Los restantes sepulcros, de gran monumentalidad también, son prácticamente todos de los siglos XIII y XIV. Por orden de situación, son los siguientes: Pedro, obispo, en la Capilla del Santísimo; y los del arcediano de Ledesma Diego García López, Elena de Castro, del deán de Ávila Alfonso Vidal y del chantre Aparicio Guillén, en el crucero sur.


Interior Cúpula (Catedral Vieja)

Retablo Mayor (Catedral Vieja)


Capilla de San Martin o del aceite
(Catedral Vieja)
Nuestro templo conserva un formidable conjunto de pintura mural gótica de primer orden en Europa. En la Capilla de San Martín, o del aceite, donde se hallan varios sepulcros de obispos como el del fundador Pedro Pérez, podemos encontrar un grupo de escenas donde destaca el Pantocrátor, flanqueado por el Juicio Final y la Resurrección; al lado, conjunto de imágenes de San Joaquín, Santa Ana y el sepulcro policromado del prelado Rodrigo Díaz completan la estancia. En la parte exterior de dicha capilla recientemente se han descubierto las pinturas de un imponente San Martín partiendo su capa con un pobre, junto a otras de épocas posteriores, complemento de un retablo desaparecido. A éstas le acompaña el conjunto pictórico del crucero, donde, de forma un tanto anárquica, en forma de efecto tapiz, se encajan entre los sepulcros, y se repiten varias representaciones como Cristo en Majestad, Tetramorfos, Juicio final; u otras escenas: Virgen Protectora, Ciclo de Esposas Místicas de Cristo, San Cristóbal, Resurrección de Cristo, etc.
   
El conjunto de claustro, capillas y antiguas salas capitulares fue sede de acontecimientos muy notables. En él nacieron los primeros estudios, germen de lo que más tarde será la famosa Universidad de Salamanca, una de las primeras de Europa con Bolonia, Paris y Oxford.

El claustro fue construido durante el último tercio del siglo XII, bajo el pontificado de Vidal. Con posterioridad el obispo Sancho de Castilla mejora su arquitectura con techumbres mudéjares, de las cuales quedan algunos restos en la Capilla de Santa Catalina. El terremoto de Lisboa de 1755 arruinó una parte importante de su fábrica, y motivó su reconstrucción de manos de Jerónimo García de Quiñones con tendencias neoclásicas, quien amplió sus dimensiones en un piso superior. A esta altura se sitúa el archivo, biblioteca y contaduría. El prelado Cámara ya en el siglo XX, como gran impulsor de los obras de restauración del conjunto catedralicio, interviene definitivamente aquí.

Una serie de capillas rodean al claustro. La de San Salvador (también llamada de Talavera) es la más antigua de todo el claustro. Cubierta por una cúpula octogonal con 16 columnas cruzadas denota una clara influencia islámica (s. XII). Presidiendo la capilla se encuentra un retablo, pieza del siglo XVI de gran valor del que es titular la Virgen.

A principios de dicha centuria Rodrigo Arias Maldonado logró restaurar en ella la liturgia en rito hispano-mozárabe. En el centro hay un túmulo que contiene los restos del fundador, ya aludido, junto con los de su esposa, a cuyo nieto Francisco Maldonado, comunero de Castilla, pertenecía el pendón que aquí se conserva.

Capilla de San Salvador (Catedral Vieja)

 
Capilla Santa Bárbara (Catedral Vieja)


La Capilla de Santa Bárbara
fue fundada por el obispo Juan Lucero a mediados del siglo XIV, quien se encuentra enterrado en la parte central. El retablo, del siglo XVI, está dedicado a la vida y martirio de la santa, y es de influencia italiana. Destaca en la parte inferior la decoración con azulejo talaverano. Aquí se celebraron los grados de la Universidad de Salamanca hasta 1843. También consta documentalmente que se celebraron tomas de posesión y juramentos de rector. En relación con esto, debemos de conocer que la Escuela Catedralicia fue germen para la creación de dicha universidad. Mucha es la relación de ambas; prebendados catedralicios tuvieron importantes responsabilidades en la institución académica, casas capitulares sirvieron para las lecciones, etc.

A continuación aparecen las llamadas Salas Capitulares por su antigua dedicación, añadidas al claustro en el siglo XVI. Son tres espacios donde se ubica el Museo Catedralicio junto con la siguiente capilla. Como interés artístico de fábrica ofrecen una bella puerta manierista y varios artesonados mudéjares. En ellas se han reunido pinturas y esculturas de los siglos XIV al XVII. La pinacoteca goza de piezas de autores tan significativos como Fernando y Francisco Gallego, Juan de Flandes, Pedro Bello o Lucas Jordano.

La Capilla de Santa Catalina, o Capilla del Canto, fue fundada en el siglo XII por el obispo Vidal, y reformada y ampliada en el XV con bóveda de crucería. Es la capilla más espaciosa de todo el claustro. En ella la institución catedralicia ha desarrollado múltiples actividades: celebración de sínodos medievales compostelanos, actos académicos de la Universidad, biblioteca capitular, oposiciones a canonjías, teatro sacro, sala capitular, ... y por supuesto infinidad de actividades de la Capilla Musical. Dentro de dicha capilla se pueden valuar piezas fruto de algunas actividades tales como: sitiales y notables atriles, el sepulcro del maestro Doyagüe, pinturas y relieves de los siglos XV al XVII, sepulcros del XVI, el gallo veleta de la torre que lleva su nombre, elementos constructivos como poleas, maromas, etc.

La Capilla de San Bartolomé, o de Anaya, última del claustro antiguo, tradicionalmente se dice que fue construida sobre el solar de la Alberguería de Ntra. Sra. de la Sede por Diego de Anaya, de quien dice la inscripción esculpida en la reja de su tumba: “Aquí yace el ... señor don Diego de Anaya, arzobispo de Sevilla, fundador del insigne Colegio de San Bartolomé...”. Es ésta de Anaya, joya de la Catedral Vieja por las obras que guarda. Entre otras destaca la obra del mausoleo del fundador en el centro de la capilla. Se trata de una urna tenida por leones rodeada de relieves –Cristo, María y apóstoles-, bajo arquerías; encima el yacente del arzobispo, calvario en cabecera y escudo de armas a los pies, todo en alabastro. Lo circunda una reja gótica con ciertos toques platerescos; de altísima calidad artística. En los muros de la capilla aparecen otros sepulcros de semejante estilo como los de Gutierre de Monroy y su esposa, o los de los padres y hermano del fundador. La majestuosidad de la capilla se ve completada por el retablo.



San Andrés (Catedral Vieja)


Capilla de San Bartolomé (Catedral Vieja)










Fuera ya de las capillas, como elementos destacables en el claustro tenemos el epitafio de Randulfo (maestro inglés que con su hermano Ricardo residieron en la Catedral en el s. XII), los sepulcros del canónigo Pedro Xerique, del arcediano Diego Rodríguez, de Gutierre de Castro (con esculturas de Juan de Juni, pinturas góticas del XIV, estatua de Santa María en piedra policromada s. XIII),..


Las torres de la Catedral.
Desde los inicios constructivos, se debió edificar un primer bastión defensivo. En estas primeras épocas quedará conformada la estancia situada sobre el pórtico de la entrada de la Catedral Vieja, denominada Sala del Alcaide. Ya a principios del XIII queda configurada con un acentuado carácter de fortaleza almenada, que se acompañan con trabajos de levantamiento definitivo de sus dos torres, una a sur, la Mocha, que junto con la sala sobre la portada ofrecen defensa, y otra al costado norte como Torre de Campanas. La primera torre quedará compuesta por las siguientes estancias interiores: las hoy denominadas sala de la Mazmorra y Estancia del Carcelero, escalera de tramos rectos y andén de la torre. Pronto perderán su carácter defensivo y se convertirán en viviendas de los campaneros (1614).

Torre Mocha ( Costado Sur de la Catedral Vieja)


Torre de las Campanas

La Torre de las Campanas
de planta cuadrada como su hermana, pertenece a ambas catedrales, primero de la Vieja, y después también de la Nueva. En este sentido será Rodrigo Gil el que edificara un tercer cuerpo y la recubriera de adornos platerescos. Debido a un incendio producido en 1705, se reforma y recrece la torre en 1710. Se le añade el ochavo, media naranja y linterna. El terremoto de Lisboa de 1755 causará importantes deterioros en la misma torre, cúpula de la Catedral Nueva y claustro. Baltasar Devreton dará la solución para evitar la demolición; encinchamiento del fuste y forramiento con taludes. Tiene la siguiente configuración desde el suelo: Capilla de S. Martín, Sala de la Bóveda, Sala del Reloj, Patio de Campanas y remate final. Hoy en sus espacios se puede disfrutar de la exposición Ieronimus, muestra conmemorativa de los 900 años de historia de la diócesis.

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