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ARCHIVO

Desde el siglo XII, con el modelo de vida canónica, regulada por regla monacal, patrimonio y archivos de obispo y cabildo catedral se administraban en común. A finales del siglo XIII aún siguen unidos los archivos de la mitra y el de la catedral. Es posible que los archivos quedaran definitivamente separados algunas décadas después. Pero por desgracia no tenemos más informaciones del fondo catedralicio hasta ya entrado el siglo XVI. Para estos momentos, al igual que sucede en el siglo XIII, la custodia del archivo se seguirá haciendo en arcas repartidas por la iglesia, tal y como se hacía con los enseres de sacristía, y posiblemente muchas veces conjuntamente con éstos. Desde 1503 conocemos una disposición relativa a la tenencia de las llaves de los archivos; una será para el deán, otra para un canónigo y la última para un racionero. Esto evitaría la manipulación incontrolada de documentos. En estos momentos había tres arcas de documentos repartidas por el ámbito catedralicio: el sagrario de la iglesia, la sacristía y la Capilla de Talavera.

El cabildo ha demostrado una gran preocupación por que el personal encargado del archivo tenga una cualificación profesional. Tenemos constancia de la existencia de archivista desde 1604, primer puesto que ocupa el que fuera cronista del rey, Gil González Dávila.
 
Puerta del archivo
(Crucero de la Catedral Vieja)

Tenemos noticia de que desde finales del siglo XVII se encontraba concentrada la documentación en un solo lugar. El archivo capitular se situaba en unas estancias superiores a la entonces sala capitular, dentro del claustro, hoy actuales estancias de la pinacoteca del museo catedralicio, y dentro de las propias dependencias de la contaduría de cuentas mayores.



Vista exterior del archivo (Claustro)
En 1763, debido a las deficiencias detectadas para la custodia de documentos, se acuerda el traslado a otro lugar. Se prepara un proyecto para las sacristías de la Catedral Nueva y dependencias anejas, donde irán los depósitos. Diversas obras de emergencia impiden la ejecución de las obras. Después de muchos avatares, en 1764 se decide adaptar la palia donde estaba, y se construye una cajonería, base de la organización que llegó hasta nuestros días.

Nuevamente se detectan limitaciones en cuanto al espacio y la seguridad. Hay que tomar una solución definitiva. Al encontrarse el claustro de la Catedral Vieja en una situación de grandes deterioros, se determinará proyectar su reconstrucción, incluyendo en sus espacios la contaduría y el archivo en el Claustro Alto. Esto se nos da a conocer el 7 de marzo de 1785. Los maestros de obra García de Quiñones y Román proyectarán la reconstrucción. Hacia 1790 ya se encontraba finalizada la obra del claustro.

Las desamortizaciones, en especial la de 1836, serán uno de los sucesos históricos más catastróficos para el patrimonio histórico eclesiástico. Se produce una salida indiscriminada de una parte de los fondos documentales de la catedral.


BIBLIOTECA

Los libros de la primitiva Biblioteca Capitular se guardaron en arcas, mezclados con el tesoro de la Catedral y custodiados por el tesorero de la Iglesia. Por el testamento otorgado en 1267 el obispo de Salamanca Domingo, se dejan a la Catedral unos libros.

Las sucesivas donaciones y adquisiciones de libros obligaron al cabildo hacia el siglo XIV, a habilitar la Capilla de Santa Catalina, en el claustro de la Catedral para que hiciese exclusivamente de librería, separando los libros del tesoro de la Iglesia. Su estancia en la misma se alargará en el tiempo hasta finales del siglo XVIII. Eso sí, se produjeron algunos intervalos de tiempo en los que se trasladó a la Capilla de Santa Bárbara (por celebraciones de Grados de la Universidad, Concilios Compostelanos, ...).


Por fin en 1790 se decide trasladarla definitivamente a una sala inmediata al Archivo, en el Claustro Alto de la Catedral Vieja, donde actualmente se encuentra.
 
Biblioteca antigua



San Jerónimo F. Gallego (Museo)
La Biblioteca del Cabildo se fue formando lentamente, más por las donaciones de obispos y prebendados que por compras o encargos a los copistas. En este sentido hay bastantes noticias referidas a donaciones de libros dentro de los testamentos (tenemos ejemplos con los de los obispos don Domingo –1267-, Gonzalo de Vivero –1480-, Juan de Castilla –1510- ...; o prebendados como Juan Martínez de Cantalapiedra –1376-).

Nos puede dar una idea de lo copioso de la Biblioteca Capitular un inventario de 1533, que nos relaciona 750 libros, merced a la dedicación del entonces bibliotecario, el maestro León de Castro.

Por desgracia, la Antigua Biblioteca Capitular ha sufrido importantes desapariciones. Se cuenta que ya en el siglo XVIII una parte de la misma había desaparecido.



En la actualidad, aparte de conservar su nada desdeñable Antigua Biblioteca Capitular (como más de 3500 volúmenes de los siglos XV al XVIII), el centro ha constituido una Biblioteca Moderna y Auxiliar del Archivo Capitular, que está tomando una gran entidad, no sólo para los estudios teológicos y religiosos en general, sino para el conocimiento de la historia general, local y regional, la música antigua, las fuentes documentales y los archivos, el arte, el estudio de mentalidades, etc. Además por otro lado, conserva una importante hemeroteca que al igual que la biblioteca conserva fondo antiguo y moderno de las mismas disciplinas. Todos estos fondos se encuentran instalados en dos salas de las dependencias del Archivo Catedral.
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Celebraciones de navidad en la Catedral
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Restauración de varias piezas del Museo Catedralicio
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Ha sido editado el segundo libro de la colección de Instrumentos del Archivo Catedral de Salamanca "Los libros de actas capitulares de la Catedral de la Salamanca" (1298-1489)

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